jueves 10 de diciembre de 2009

0. Noche. Parte 2.

De repente el sonido de unas pisadas le pusieron en alerta, sonaban lejanas casi en la salida del parque. El chico no frenó, ni siquiera se detuvo, solamente enderezó la cabeza un poco e intentó afinar su vista más allá de las últimas farolas del paseo, pero la mezcla de alcohol y miopía no era demasiado buena para esa tarea. En seguida se percató de que aquello, fuera lo que fuese subía a su encuentro a buen ritmo. Ahora estaba casi seguro de que ese sonido era más el de un animal que el de una persona. Debía ser algo enorme, cada vez estaba más cerca, esperaba verlo aparecer frente a él de un momento a otro, pero inesperadamente se hizo el silencio y todo cesó, el tiempo parecía haberse parado y un miedo atroz le sobrecogió. Tenía la sensación de que alguien le observaba tras la oscuridad, aguardando. Su cabeza le decía que salierá corriendo lo más lejos posible de allí pero sus piernas se paralizaron y un esclafrío le recorrió toda su espalda erizándole todo el vello de su piel.

- Hola, ¿cómo estás? - La voz de un alegre niño surgió desde la oscuridad.

La cara del chico se contrajó en una mueca pálida de terror y sus labios se apretaron como intentando frenar un temblor que le nacía del estomago.

¿Qué coño hacía un niño a esas horas en el parque? - Se preguntaba desconfiado sin encontrar ninguna respuesta tranquilizadora. Nada encajaba, el niño, el sonido, esas horas, pero sobretodo, ¿por qué se escondía? ¿Por qué no parecía nada asustado? Lo razonable era que el niño fuera el que estuviera acojonado y no él.

Se armó con todo el valor con el que podía contar en esos momentos y apenas pudo decir:

- ¿Estás bien? - Tartamudeó casi sin fuerza.

Nadie le contestó. Sabía de sobra que su voz había denotado todo su miedo y su temor.

El sonido de las pisadas se inició de nuevo, sin ninguna duda aquello era un animal. De improviso, por la derecha surgió un gigantesco caballo blanco sin ensillar montado por un niño desnudo de unos 8 años...

lunes 2 de noviembre de 2009

0. Noche. Parte 1.

Era un viernes muy de madrugada, las calles estaban desiertas y sólo de vez un cuando algún que otro coche las cruzaba a toda velocidad. Aquel chico caminaba rápido y decidido por la acera, aunque se movía encogido, con las manos en los bolsillos de su cazadora y su barbilla clavada sobre su pecho. Tenía una mirada serena del color del otoño, ésta se agazapaba sobre los cuellos levantados de su abrigo de cuero y saltaba de un lugar a otro esperando prevenir cualquier peligro.
Acababa de dejar a sus amigos antes de tiempo y sin avisar, el local estaba lleno y ellos no hacían otra cosa que seguir bebiendo esperando no se sabía muy bien el qué, así que engullió el último trago de su cerveza y con la excusa de que tenía que mear buscó la salida con ganas de respirar. Cuando salió afuera notó como el aire fresco le espabilaba un poco, se frotó los ojos con las manos y comenzó a caminar desganado en dirección a su casa.
El parque parecía más oscuro que nunca, los árboles llenaban de extrañas sombras el camino adoquinado que bajaba hasta su barrio y la luna apenas si conseguía hacerse notar bajo esas nubes negras. El chico se internó en él casi sin pensarlo, tenía mucho frío y lo único que quería era echarse a dormir en su cama, todas aquellas historias de violaciones y robos no eran más que leyendas urbanas para él. Descendió por aquel sendero duro y uniforme entre Castaños de Indias , Chopos y pinos que le observaban seguros y desafiantes bajó un silencio plomizo e irreal. El vapor de su aliento se deshacía devorado por la negrura que le rodeaba...